Claves para el cuidado de la piel; el poder de las cremas antiarrugas

Cremas antiarrugas a partir de los 40

Claves para el cuidado de la piel; el poder de las cremas antiarrugas

Parece mentira pero falta menos de un mes y medio para acabar el año, y es que el tiempo pasa con más rapidez de lo que parece. Y es que hay ciertas edades donde se nota demasiado el paso del tiempo, en especial, a partir de los 40, ya que nuestra cara es el fiel reflejo de nuestras experiencias y cómo cuidamos nuestro cuerpo. Por ello, te vamos a contar todos los trucos de las cremas antiarrugas y cómo sacarle todo el potencial posible a este potente remedio.

Y es que da igual los años que tengas, 30, 40 o 50, el tiempo es un enemigo implacable y una de las partes donde más notamos sus efectos es en la piel y en la cara. La piel sufre los excesos del acelerado ritmo actual de la sociedad. De hecho, el estrés es el principal enemigo de nuestra piel. Por ello, y para paliar las consecuencias negativas del tiempo, te vamos a dar unos pequeños trucos.

Efectos del estrés, ¿cómo evitarlos?

Por si no lo sabías, el estrés tiene unas consecuencias terriblemente negativas en tu piel. Ataca directamente al colágeno, y es que las personas que sufren de estrés generan un exceso de cortisol (la hormona del estrés). Esta hormona rompe el colágeno, lo que hace peligrar nuestra piel.

¿Qué es el colágeno?

El colágeno es una sustancia proteínica con mayor abundancia de los vertebrados. Se calcula que un 25 % de las proteínas del ser humano es colágeno. Gracias a ello, se encuentra en casi todo el organismo, en especial, en el tejido conjuntivo, óseo y cartilaginoso. 

El colágeno es el responsable de la estructura de las células de cartílagos y huesos. Pero es que además es la sustancia que rellena los espacios intercelulares, suponiendo en torno a un 6-7 % del peso de los tendones y ligamentos. En otras palabras, representa un 7 % de nuestra masa corporal.

Esta proteína es que es una especie de pegamento que mantiene unido nuestro cuerpo. Pero es que además de juntar las diferentes partes de nuestro cuerpo, el colágeno constituye la mayor parte de la estructura de la piel. Gracias a él, el mayor órgano de nuestro cuerpo tiene la capacidad de mantener su firmeza, elasticidad y uniformidad.

¿Cómo cuidar el colágeno de nuestra piel?

Con la edad el cuerpo pierde la capacidad de producir colágeno en mayores cantidades que cuando somos jóvenes. De hecho, la disminución de esta proteína provoca que la piel pierda su fuerza, sea más fina y se dañe más fácilmente. Por ello, es necesario incorporar cremas hidratantes con alto contenido en colágeno.

No se trata de cuidar nuestra piel, también hay que aportar las sustancias que nuestra piel no es capaz de producir naturalmente. Y es que a partir de los 25 años nuestro cuerpo pierde la capacidad de producir colágeno de forma regular.

Aunque lo peor ocurre a partir de los 40 cuando la disminución de la proteína es mucho mayor. Se calcula que la producción de colágeno cae al ritmo de un 1 % por cada año que pasamos de los 40.

Estimular la producción de esta proteína es imprescindible ya no sólo por los efectos negativos que tiene en nuestra piel, sino por la importancia que tiene para el resto del cuerpo.

Algunas claves para estimular la producción de colágeno:

  • Incluir cremas antiarrugas e hidratantes con alto aporte de coenzima Q10. Esta coenzima es necesaria para la actividad celular ya que mejora la capacidad de reparación de nuestra piel al estimular directamente el crecimiento del colágeno.
  • La alimentación también afecta al colágeno. Debemos tomar alimentos ricos en vitamina C, frutas y verduras que ayuden a la formación de radicales libres que provocan el envejecimiento de la piel. Un ejemplo de lo que debes tomar son las verduras y vegetales de hojas verde, los tomates, los cítricos en general y complementamos como leche de soja.
  • La vitamina E también juega un papel fundamental en el cuidado de nuestra piel. No en vano está considerada una de las vitaminas más importantes cuando hablamos de estética y belleza. Afortunadamente, es un nutriente fácil de consumir ya que se puede encontrar en alimentos cotidianos como los aceites vegetales, las carnes rojas, la yema de huevo, el hígado y frutas como la manzana y el kiwi.
  • Antes hablábamos de la importancia de incorporar cremas faciales con coenzima Q10. Sin embargo, existen cremas antiarrugas con alto contenido en colágeno, retinol y vitamina C que son ideales para combatir no sólo el envejecimiento, sino también para evitar los daños producidos por el sol.

¿Cómo debes usar las cremas antiarrugas?

Recuerda que a partir de los 40 tu cuerpo produce menos colágeno. Por este motivo, debes pensar en aumentar la cantidad de veces que usas una crema antiarrugas. Si antes la usabas una vez al día, ahora deberías de plantearte usarla a la mañana y a la noche.

Un ejemplo de lo que deberías hacer es limpiar e hidratar por la mañana tu piel y por la noche complementarla con alguna crema antiarrugas. De esta forma, tu piel tiene tiempo de sobra para absorber todas sus propiedades.

Además de la hidratación diaria en forma de agua y cremas hidratantes, también debemos prestar especial atención a la hora de escoger la crema antiarrugas que mejor se adapte a tu piel. Cada piel es un mundo, por ello, debes conocer tus necesidades.

Recuerda que hay tres tipos de piel: mixta, seca y grasa. Un tipo de crema que viene bien para las pieles secas son aquellas que contengan principios proteicos regenerantes y aporten vitamina E, coenzima Q10 y tengan rosa mosqueta. El aceite vegetal rosa mosqueta está especialmente indicado para retrasar los signos del envejecimiento y las arrugas.

Por otro lado, las pieles grasas necesitan cremas que incorporen activos como el argán, germen de trigo o almendras. Este tipo de cremas hidratantes tienen un efecto regenerativo indicado para este tipo de pieles.

En cambio, las pieles mixtas o normales pueden usar casi cualquier tipo de crema hidratante. Sin embargo, os aconsejamos que probéis nuestra crema de baba de caracol y rosa mosqueta ya que tiene un efecto calmante y descongestivo que la hace apta para todo tipo de pieles.

Evita el calor y el frío

El calor y el frío en exceso no son buenos para nuestra piel. Piensa que son agentes externos que atacan directamente a nuestro cuerpo si lo exponemos demasiado tiempo a ellos. Por ejemplo, ahora que estamos en invierno el frío puede causar en nuestra piel estrías y sabañones, por ello, tenemos que redoblar los esfuerzos y ser más cuidadosos con nuestra piel.

Deberías tener cuidado en caso de que trabajes en una oficina con el aire acondicionado a tope. Un consejo, bájalo unos pocos grados, alrededor de los 21 grados es una buena temperatura. Si no tenemos la suerte o no podemos controlar la temperatura podemos paliar sus efectos cubriendo la zona del cuello con una bufanda, un jersey de cuello alto o con maquillaje.

Ahora ya no tienes excusa para protegerte del frío. ¡Y recuerda, piel sólo tienes una! Una muy buena forma de cuidarla es con la hidratación y el uso de cremas hidratantes. Ahora que ya sabes cómo sacar todo el provecho a las cremas antiarrugas sólo tienes que escoger una.

Esperamos que te haya gustado este artículo y sigas leyendo nuestro blog de belleza.

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